Sara Condado, siempre habrá un disco para ti.

April 13, 2020

 

 

¡Cómo nos gusta la música aquí en Girls from today! creo que la música siempre acompaña. Siempre habrá un disco o una canción perfecta para el momento que estés viviendo. SIEMPRE. 

Hemos hablado con Sara Condado, que de discos sabe un rato, para que nos haga una segunda recopilación de sus cantantes favoritas. Podéis ver su primera recopilación aquí.

 

 

JAGGED LITTLE PILL (Alanis Morissette, 1995):

Una distorsión, una armónica, un wha-wha y empieza la fiesta del karaoke, “All I Really Want”.

 

Cuando mi padre me puso el disco yo iba a tercero de primaria y era el primer curso donde se estudiaba inglés. Bendito panfleto interior que incluía las letras traducidas al castellano y dichosos los medios tempos que abundan en el disco. Me hicieron creerme una diosa a tan temprana edad. No paraba de cantarlo, e incluso mis padres llegaron a esconder durante un tiempo la armónica que había en casa por lo que pudiera pasar.

 

Benditos también los videoclips de los 90. Muchos de ella son a día de hoy fuente de inspiración para mí. El de “Head Over Feet”, por ejemplo, que debió costar lo que implicara que la gran Michelle Laurita pidiera una cámara y, eso sí, 12 tomas (un plano secuencia en valor de retrato de ella interpretando la canción mirando a cámara). Alanis, preciosa como siempre, pero quizá menos icónica que en “Ironic”, conduciendo un coche una mañana de nieve con otras cinco Alanis igual de bellas. Venga, ¿quién no se ha imaginado con un gorro rojo de lana y una bufanda azul al volante de un clásico?

 

El final del disco también es una maravilla. Tiene un track oculto que yo descubrí cuando jugaba al “Prehistorik 2” para MS2. No me llevé una sorpresa tan grande hasta que descubrí lo propio con “El viaje de Copperpot”. Tic, tac, pero eso ya es otra bonita historia.

 

 

 

 

PURE HEROINE (Lorde, 2013):

 

“Don't you think that it's boring how people talk”. Con esa frase comienza un disco de 2013 y que a mí ya me parece todo un clásico. Por supuesto, con ese principio se ha ganado una oportunidad incuestionable para escuchar la obra hasta el final. Por cierto, decidme si el video de esa canción, “Tennis court” no es el “Ironic” de nuestra época.

 

En el disco escucho un montón de influencias pop de una adolescente de la generación Z, mezclado con una electrónica adulta. También poesía y una producción impecable, de graves con mucho cuerpo, unos simples pitos y voces magistralmente dobladas con, a veces, un pitch fantasmagórico. Brutal.

 

Soy fan de su minimalismo, su madurez no correspondiente a su edad, sus referencias, su mundo, sus redes sociales (donde no la encontraréis), su puesta en escena y su belleza extraña. Soy fan de ese video de “Royals” que todos quisimos imitar con la 5D. Soy fan de Ella, Marija Lani Yelich-O’Connor. Lorde.

 

 

 

PEARL (Janis Joplin,1971):

 

“Condado, hoy vamos a beber lo que bebía Janis”

 

Quizá pienses que nunca lo has escuchado entero, pero posiblemente lo has hecho a través de unos cuantos anuncios de coches y colonias a lo largo de los años. Quizá pienses que tenía un pelo alborotado y rosa. Pero no, era una diadema de plumas. Esto lo descubrí ya de bien mayor en una exposición de Barry Feistein que vi en Los Angeles.

 

Es un disco póstumo y para mí eso lo dota de un significado diferente. Mi padre dice que el bueno es el anterior, el que él tiene en casa, el de la portada del cómic de Robert Crumb, pero el que yo tengo en la mía es éste, el de los anuncios de coches y colonias.

 

Independientemente de cuál sea mejor, a mí Pearl me ha hecho interesarme por el papel de la mujer en el rock de los 70, me ha llevado a conocer a Jefferson Airplane, ha registrado en mi imaginario mil historias con Patti y Janis en el Hotel Chelsea y, lo más importante, me descubrió mi licor favorito, el Southern Comfort. Ah, no, eso fue Alejandra en 2009, el día que regentaba la barra de mi bar favorito de Oviedo con una diadema de plumas rosa.

 

 

 

 

 

L´AIGLE NOIR (Barbara, 1970):

 

Un día una de mis mejores amigas me nombró a Bagbagá con su acento francés. Sonó una temporada larga en la Calle San Bernardo. 

 

Después sonó en un viaje en el que perdimos el avión, en un invierno de esquí en Los Alpes, la primera vez que tomé el timón de un barco, cuando probamos aquello tan amargo, en una boulangerie-patisserie después de comprar un flotador con forma de pingüino, en Gijón un día de tormenta, aquella noche en Touluse, recorriendo seis países europeos, cuando entré en su habitación sin llamar y ella tenía un invitado, en fotos de 35mm y en una super8, todos los veranos en la cabaña con la rata en el techo, en el portal de al lado en Espíritu Santo y en el barrio argelino de Marsella.

 

Fuimos Thelma y Louise pisando el acelerador y Barbara y Jacques Brel haciendo el vándalo en Franz.

 

Ojalá algún día tengáis esa suerte, que alguien os ponga un directo de Barbara para descubrir la chanson y a partir de ahí no paréis de raconter des histoires.

 

 

 

 

 

PALABRA DE MUJER (Mónica Naranjo, 1997):

Me dices: “Respétame” y contesto “yo vivo en libertad”. 

Me dices: “Deseo que regreses para hablar” y contesto “deseo que volvamos a empezar”.

 

No recuerdo bien la tabla periódica ni la tercera declinación del latín, pero sí todas las letras de este disco. Mi primer compact disc. También recuerdo todos los afluentes de los ríos principales de España y el castigo que me cayó por llamar a escondidas muchas veces a “Menudas Estrellas”. Nunca conseguí ir, ni teñirme el pelo de dos colores. 

 

Ahora mismo, el disco me suena a una mezcla entre Pont Aeri y Camela. Aun así le tengo mucho cariño. Como a la entrada que guardo del único concierto de ella al que fui, junto con una ficha de los coches de choque que tendrá que ver con algún beso, y una pulsera VIP de una discoteca con horario de tarde.

 

Mónica dice: “Llevo más de dos días sin salir”.

Y yo digo: Llevarás una veintena ahora mismo. Mucho ánimo.

 

 

 

 

DRINKING AGAIN (Dina Washington, 1962):

Y justo al año siguiente muere por sobredosis de pastillas y alcohol.

 

Este disco siempre me ha sonado como a banda sonora de la época dorada de Hollywood, a clásicos como el “ El mago de Oz”. Supongo que por las flautas y las arpas, o al sonido cálido y primitivo de una trompeta con sordina. O quizá porque en cada canción puedo ver a un espantapájaros, a un hombre de hojalata y a un león.

 

Me di cuenta que era uno de mis LP favoritos cuando la persona a la que amo me dijo: “Siempre eliges este disco”. Acto seguido sonó ¨Just friends, lovers no more”. Amy Winehouse también compuso su “Just Friends” y murió de la misma manera trágica que Dina.

 

Al final, todas somos Dorothy en busca de una vida mejor.

 

 

 

 

Please reload