El confinamiento de las Herranz

 

Sara y Laura Herranz, son hermanas. Están viviendo el confinamiento juntas, pero cada una lo ha vivido de un modo distinto.

 

El confinamiento de Laura

 

En un día como este, algo más tarde o más temprano, todo volverá a empezar.

 

En los meses de enero y febrero, mi hermana no estaba pasando por su mejor momento, así que cuando nos confinaron, la situación no mejoró. Supongo que el bucle eterno, el no poder salir ni huir de uno mismo, hizo que todos sus fantasmas se concentraran en estas cuatro paredes.

 

Sin embargo, hemos vivido grandes momentos.

 

La primera semana nos dio una intoxicación alimentaria. Creíamos que habíamos pillado el virus (esa semana se había descubierto que podía afectar al estómago). Lo pasamos fatal. Nos encerramos cada una en su cuarto, y desinfectábamos el baño y la cocina con lejía cada vez que íbamos. Un show.

 

La segunda semana decidí hacer una bandera de ánimo para mis vecinos (el ánimo me duró un número de tres carteles). En esos mismos días, un aura de optimismo me sedujo y, además, pinté en una ventana "EL SOL SIGUE SALIENDO FUERA". Así, cada mañana el mensaje entraría proyectándose en el interior de nuestro salón. Después de un mes con bastantes días de lluvia, ahora puede leerse "El S L SIGUE S L  NDO F ER "

 

 

 

La siguiente semana, Sara cambió de lugar una de las banderas. Era un día de mucho viento... Ella estaba asomada intentado atarla. Yo la miraba de espaldas. Y el cartel en el que podía leerse "No estás sola" decidió que se había quedado una bonita mañana para independizarse de nuestro balcón. Salió volando y se cayó a la terraza uno de los vecinos.

 

Sara, al darse la vuelta, lo único que dijo con cara de tristeza fue: se ha ido. Acto seguido me explicó que a medida que caía la bandera, lentamente, pensaba: "No me hagas esto, por favor. No lo hagas. Hoy tenía un buen día y me lo vas a hundir". La abracé fuerte, pero no pude contener el ataque de risa.

 

 

 

 

Al día siguiente, Sara propuso un Zoom con temática de disfraces con nuestros amigos. Durante todo ese día no le apetecía mucho hablar, y menos tener que hacerlo en grupo.  Mantuvimos nuestros disfraces ocultos hasta la hora de la reunión. Cuando me vio, comenzó a llorar de la risa. La razón: 

 

 

(me pinté entera de azul para emular a Mística. Parecía un croma. Incluso la cámara del ordenador colapsó y decidió que solo era una mancha azul con ojos blancos. Aquí podéis apreciar mi parecido razonable con uno de los dibujos de Belkis Ayon)

 

 

Después del éxito con mi disfraz de mujer de azul, decidí sorprender a mi hermana de vez en cuando.

La quinta semana todo el mundo se dedicaba a hacer pizza, así que me disfracé de ragazzo y me puse a cocinar. Parlaba en italiano y pronunciaba al azar las pocas palabras que sé; allora, tutto bene, prosciutto, stracciatella, funghi e tartufo... La pizza fue un fracaso, sabía a tostada con algo por encima. ¿Qué hice mal? Básicamente todo. Harina de pizza caducada, amasar mal sin dejar los tiempos oportunos, horno de los años setenta en el que no se puede calcular la temperatura... El caso es que nos reímos comiendo aquella "cosa" y viendo Supervivientes.

 

Es curioso porque hacía años que no veía la tele, básicamente ni la encendía, pero de repente, disfrutaba viendo las pruebas de ese programa, observando el mar y pensando "Yo creo que el hambre lo llevaría bien, pero los mosquitos no".  

 

También me dio por ir desnuda por la casa. Hasta el punto que mi hermana me pidió que me pusiera bragas, al menos durante un rato, por el bien de nuestro sofá nuevo.

 

En la semana sexta, limpié los azulejos a muerte. Siempre creí que el cemento era gris por el paso del tiempo, pero NO. Esas juntas encerraban cuarenta años de suciedad. Cada vez que entro a la cocina o el baño pienso: “poco se comenta en España de lo bien que me han quedado las juntas”. Definitivamente, creo que mi casero debería hacerme una rebajita.

 

 

 

 

 

 

 

 

Y por fin llegó el día en el que nos dejaron salir. El primer día de paseo observé que, después de más de cuarenta días, mis banderas no se veían una mierda. Ni siquiera se apreciaban cerrando los ojos, haciendo el esfuerzo por enfocar. Me di cuenta que probablemente mis vecinos pensasen que solo soy una loca que escribe cosas indescifrables en pedazos de tela.

 

 

Motivada creyendo que alguien los podría leer.

 

 

 

La triste realidad

 

 

Después de más de sesenta días de encierro, Sara está mucho mejor que cuando comenzó. Yo le temo a la nueva normalidad. Temo enfrentarme a los problemas que he dejado en pausa y la incertidumbre laboral. Espero que llegue pronto el capítulo final en el que nos dejan a todos salir y ojalá, el confinamiento no renueve una segunda temporada.

 

 

 

El confinamiento de Sara

 

 

 

 

-Sara forma parte de A las Girls from today también nos rompen el corazón. El fanzine 3 de Girls from today.  Puedes encontrar la versión digital o el fanzine físico en nuestra tienda. aquí  Y ver lo que escribió sobre corazones rotos.
 
-Sara Herranz ilustra su ciclo menstrual durante un mes para Girls from today

 

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